El sector tabacalero de rodillas

Ahora Ahora La Quiaca Provinciales

Nadie pone en dudas la eficacia de la cuarentena aplicada por el gobierno de la nación en términos de salud pública. La misma, hoy se encamina por un sendero de flexibilizaciones focalizadas, para promover la reactivación lenta, pero segura de la economía argentina.

En este proceso de aperturas graduales, el gobierno deberá consensuar un protocolo sanitario a la brevedad para salvar la industria tabacalera, la cual ante el desabastecimiento de cigarrillos puso en jaque a toda la cedena productiva de la actividad.

Un cigarrillo posee una carga fiscal del 80%, de cuya recaudación participan además del estado, los productores y los trabajadores del sector (FET), ante esta carencia toda la estructura del negocio colapsa.

Desde ayer, el desabastecimiento de cigarrillos, por erosión de stock, ante el cierre de las dos grandes fábricas del país desde el 20 de marzo es una noticia oficial. Este hecho reviste una gravedad preocupante en la estructura de valor de la actividad tabacalera, en especial sobre los trabajadores, tanto en la fase primaria del cultivo, donde ni siquiera pudieron terminar la cosecha 19-20 y están en absoluta incertidumbre con respecto a la campaña 20-21 (Salta y Jujuy), ya que hasta la fecha no pudo acordarse el precio del tabaco.

En cuanto a la etapa de procesamiento de la materia prima en las plantas de acopio, quedaron sin concluir por la irrupción de la cuarentena. Hoy todos los empleados implicados en esos eslabones están preocupados por mantener sus puestos de trabajos, como también los beneficios de sus obras sociales, las cuales al no haber venta de cigarrillos, no reciben la alícuota de asistencia del Fondo Especial del Tabaco.

Es decir, el desabastecimiento, impide que el gobierno recaude 700 millones de pesos diarios, de donde salen los recursos para sostener la producción (parte del precio del tabaco destinado a los productores, con lo cual afrontan salarios de miles de empleados rurales) y el proceso de semi-industrialización que se realiza en planta, donde otros miles de trabajadores están en una preocupante incertidumbre.

La situación es apremiante, el consumo de tabaco esta siendo atendido por la proliferación de cigarrillos clandestinos, que no tributan al estado, por lo cual no hay retorno a para los actores de la actividad (trabajadores y productores).

Desde el sindicato SUETRA, el Secretario General de Perico, Daniel Azcurra, comentó su profunda preocupación ante la retracción de la industria, ya que los recursos de la obra social y los beneficios de los afiliados pueden verse comprometidos.

También El Secretario del Sindicato de Obreros del Tabaco OSPIT, Alfredo Barros manifestó la gravedad de una situación compleja, que debe ser resuelta en el corto plazo, ya que si no se normaliza el FET habría consecuencias apremiantes.

En tanto, el diputado provincial Alejandro Snopek (PJ) aseguró que los municipios y las provincias tabacaleras ya presentaron los protocolos ante el Ministro de la Producción, Matías Kulfas, de quien se aguarda pronta aprobación. En la misma línea el Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la nación, Luis Basterra aseguró que a la brevedad las fábricas de cigarrillos regresarán a la actividad, aunque con una producción modesta.

Todo indica, que el gobierno deberá anunciar en las próximas horas, o días sin más dilación, la autorización de esta importante actividad. Sin embargo, la situación del sector seguirá siendo crítica en las provincias de Jujuy y Salta, ya que arrastra numerosas dificultades que deberán enfrentar en las semanas siguientes, de donde, se advierte, habrá una retracción histórica.

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